miércoles, 2 de octubre de 2013

CIERRE DE LA CARNICERÍA DE LA AURORA Y JOSE MARI


Cartel de la tienda
Acabado el mes de septiembre es hora de traer a colación una de las noticias más destacadas de ese mes. Se trata del cierre por jubilación de uno de los negocios con más solera del pueblo: la carnicería de la Aurora y Jose Mari.
Siempre digo que es es muy triste que un negocio o servicio  cierre sus puertas, es como si el pueblo muriese un poco cada vez que sucede.
Este cierre se veía venir dada la edad de los propietarios y que, como en la mayoría de los casos que se van dando últimamente, no hay relevo generacional y el cierre es inevitable.
El caso que nos ocupa es un poco especial ya que el oficio familiar   hunde sus raíces a principios del siglo XX cuando el abuelo de José Mari ya ejercía su oficio de carnicero en Cerezo. Después le sucedieron sus cinco hijos, entre ellos Chindango, cuya carnicería ha estado abierta hasta no hace muchos años y Moises padre de Amador y de José Mari, que siguieron con el oficio familiar durante muchos años.
Las carnicerías de Chindango, de Amador y de José Mari coincidieron durante bastantes años. De hecho, los hermanos intercambiaban cada año las casas donde estaban las dos carnicerías, hasta que José Mari hizo la casa nueva y montó en ella el negocio y hasta este mes.
El trabajo de carnicero lo completaban con el oficio de matachín y acudían a las casas que les llamaban para matar el cochino y posteriormente despiezarle. Me acuerdo perfectamente que a mi casa acudió muchas veces y me es grato recordar las agradables charlas que acompañaban a su eficiente labor.
Y no podemos olvidar a las carniceras: la Antonia, la Paca y la Aurora. Ellas, sin provenir de familia de carnicero, se adaptaron a la perfección  y trabajaron tanto o más que sus maridos. Trabajo que  era imprescindible en el negocio familiar.
Es  digno de recordar que la familia no sólo se dedicó a vender carne, también llevaron durante muchos años, en compañía de su hermano Amador, el bar Venecia y ya en los bajos de la casa nueva, a finales de los años 70, pusieron en marcha la discoteca Mónaco. Así como el bar me tocó poco ya que era jovencito, la discoteca me tocó toda mi época de juventud. ¡Qué recuerdos más maravillosos!
Pues llegó el momento del adios laboral  y ahora solo nos queda desear a la feliz pareja que en su nueva andadura les vaya estupendamente y que disfruten todo lo que puedan que bien ganado lo tienen.
Fachada de la carnicería por la Calle de San Cosme
Fachada actual de la fachada de la antigua carnicería "Chindango" 
Casa en la calle Mayor donde Amador y José Mari tuvieron la carnicería
Poesía dedicada a la Aurora en el Programa de Fiestas de hace unos años.




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